XANTOLO, SONES Y HUAPANGO

La música no solo compone grandiosas melodías, también es un medio que expresa y simboliza, ya que a través del tiempo ha interpuesto sus ritmos en varios movimientos culturales. Desde que nuestros ancestros bailaron alrededor de la fogata, agradeciendo a la vida y a los Dioses, hasta haciendo uso de sus manifestaciones melódicas para expresar una emoción colectiva, la música no solo forma parte de nuestros oídos, también para nuestro proceso cultural y evolutivo.

Existe un sinfín de detalles culturales que nos hacen portar el nombre de México con orgullo. Aún más cuando escuchamos el sello potosino resaltar con sus diversas actividades culturales, en este caso, y retomando lo vivido en la grandiosa festividad del día de muertos, la simbólica celebración de Xantolo, la cual se lleva a cabo en la Región Huasteca, es el sinónimo de música, festividad, y cultura. 

El día de muertos o el “Mijkailjutl” es la tradición más importante que rescata y conserva los rasgos más característicos de la región. Las colonias se convierten en un festival donde la presencia de la música y el baile inundan de alegría, brindando el honor a nuestros seres queridos que abandonaron nuestro mundo. Vemos cómo incluso la música se manifiesta significativamente para convivir con la muerte, haciendo de la región una pista de baile, con sus danzas características como los son la del comanche, la mulita, la zorra, el venado, el sapito, la guajolota, el cuanegro, etc. Una diversidad de vestimentas, ritmos, personajes y ofrendas ya sea para agradecer al Dios azteca Mitlantekojtli o también para Quetzalcóatl, es lo que anualmente verás en la Huasteca Potosina, y junto a este festival, una gran elección de música tradicional que viene disfrazada de túnicas, máscaras de madera, paliacates, etc. 

En los pueblos se reproducen los sones y huapangos, cuyo ritmo se acompaña con las zapateadas de las personas disfrazadas, todos disfrutando el baile que representa la materialización de las almas. El huapango, género musical originario de la Región Huasteca, es una de las representaciones musicales mexicanas, y una de las más difíciles de ejecutar por el manejo experimentado de varios instrumentos de cuerda: la quinta huapanguera, la jarana huasteca, la guitarra y el violín. Es un género donde el mariachi se luce en cada festividad. Huapango proviene del náhuatl “cuauhpanco”, palabra que según algunos estudios significa “bailar sobre el leño de madera, la tarima o el tablado”. 

El zopilote, el pájaro verde, el 4 vueltas, los comanches, los Matlachines, el rapidito, el agachadito, los huaraches, los frijolitos pintos, o los enanos son algunos de los sones más característicos y que en cada año se bailan con mucha emoción, añadiendo un fuerte y rítmico zapateado. Así podemos ver cómo las personas visten con sombreros, máscaras de esqueletos, monstruos, animales diablos, con trajes muy coloridos, que brillan con el resplandor de las luces en las calles nocturnas.

Por siempre, la música será parte milenaria de los movimientos culturales, que con tan solo oír y bailar, provoca el renacimiento de muchas generaciones que marcaron las distintas regiones. Por eso, es indispensable seguirlas reproduciendo; sus sones son esos libros históricos que ayudan a preservar los rasgos de un país multicultural y distinguido a nivel mundial como lo es nuestro bello México. 

 

Elliott Ruiz Corpus

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