Letras cinematográficas

 

Si se puede escribir o pensar, se puede filmar” . Palabras sabias del cineasta Stanley Kubrick. Cineasta parteaguas en la forma narrativa cinematográfica. Existen dos categorías en los premios de la Academia, Los Oscares que hacen referencia a la labor de escribir “lo que se va a filmar” de una película: El premio a mejor guion original y al mejor guion adaptado de una obra literaria previamente escrita.

 

Aunque Kubrick era un gran escritor, a parte de cineasta, era un gran amante de la literatura. Tal es el caso que, la mayoría de sus películas fueron adaptadas de grandes autores de la literatura moderna. Por ejemplo, Stephen King (El Resplandor), Arthur C. Clarke (Odisea del Espacio, 2001) y Arthur Schnitzler (Ojos Bien Cerrados). 

 

Otros grandes cineastas, incluso han hecho adaptaciones de novelas clásicas de la literatura. William Wyler (Ben-Hur 1959), hizo la primera adaptación al cine de “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë en 1939. El actor y director, Lawrence Olivier, hizo la primera adaptación fílmica de “Hamlet” de William Shakespeare. Y para irnos aún más al pasado, tenemos el caso de la adaptación de Mel Gibson de: “La Pasión de Cristo” inspirada, en parte, en algunos textos de los Evangelios Cristianos.

 

También se han dado casos en donde los mismos autores adaptan su propia novela a película. Mario Puzo, autor de “El Padrino” participó en la misma escritura y adaptación del guion para la película, dirigida por Francis Ford Coppola. Ronald Dahl, adaptó el guion de la película “Charlie y la Fábrica de Chocolate” en 1971. 

 

De igual manera, existen casos contrarios, donde el autor desconoce completamente la adaptación. Stanley Kubrick logró causarle gran molestia a Stephen King, ya que el autor argumentaba que, la película protagonizada por Jack Nicholson, no se parecía en nada a su libro. También el caso de Michelangelo Antonioni, que hizo la película “Deseo de una mañana de Verano”, basada en un cuento corto de Julio Cortázar, donde el mismo escritor argentino decía que, lo único que se parecía la película a su cuento, era cuando las hojas de los árboles se movían.

 

La palabra escrita es la única fuente capaz de traducirse en imagen. Para crear imagen, primero se tiene que imaginar y luego escribir. Ya lo dice Kubrick. Pero, ¿qué pasa con esos comentarios que siempre escuchamos: “Es Mejor el libro que la película”? 

Obviamente siempre será mejor el libro que la película, es una fuente con mayor información sobre los personajes, lugares o situaciones de la historia que estamos leyendo. Nunca se comparará nuestra imaginación y construcción de lo que leemos, a ver una película que fue imaginada por alguien más basada en el mismo texto. 

Es por eso que nos cuesta trabajo aceptar la creación de un personaje, visualmente hablando, a como lo hemos construido nosotros.Por ejemplo, al leer “El Señor de los Anillos”, Frodo puede tener grandes diferencias en nuestra mente al Frodo creado e imaginado por Peter Jackson en su trilogía. 

 

Finalmente, un libro y una película son dos medios completamente diferentes. Habrá quién prefiera leer el libro y jamás ver la adaptación cinematográfica para no destruir su imaginario personal, o habrá personas que prefieran ver la película primero y después leer el libro en el entendido de que, el libro, podría ser una versión extendida de la película. 

 

L.C.C Bernardo González Burgos