Duelo

 

De forma habitual, el duelo, se refiere al estado de pesar relacionado con la muerte de alguien querido y que puede presentar síntomas similares a un episodio depresivo. Sin embargo, este término también puede aplicarse a aquellos procesos psicosociales que inician con cualquier pérdida (económica, social, laboral). El duelo, como proceso normal, iniciaría inmediatamente después, o en los meses siguientes, a la pérdida de un ser querido; los síntomas esperados son tristeza, crisis de llanto, irritabilidad, alteraciones en atención y concentración y alteraciones en el sueño, estos se presentarán con una duración variable que, normalmente no es superior a seis meses. Sin embargo, un proceso de duelo puede ocasionar el inicio de un trastorno depresivo que requerirá tratamiento. 

Aquellos que viven un proceso normal de duelo, pocas veces solicitarán apoyo psiquiátrico; sin embargo, se deberá estar preparado para reconocer a aquellas personas que necesiten ayuda o que presenten una evolución fuera de la normalidad que pudieran requerir una intervención especializada. No es posible evitar los duelos, lo que cambia, son las formas de reaccionar ante ellos. Un duelo, o un conjunto de duelos mal elaborados pueden predisponer varios tipos de psicopatología, desde trastornos depresivos, hasta trastornos de ansiedad, sin olvidar trastornos del sueño o de la alimentación. 

Fases del duelo:Un duelo no complicado presenta de forma frecuente 5 fases.

Negación: Es un mecanismo de defensa utilizado en diferentes eventos en nuestra vida, y en el duelo se hace presente para evitar ansiedad; se busca desesperadamente el tiempo que nos permita visualizar un futuro de una forma más tranquila, intentando una adaptación más saludable al evento que se suscitó de forma abrupta.

Negociación: Aparecen las ideas de negociar la realidad; intentando hacer un trato con la vida, con nuestras creencias, con lo que tengamos disponible. Es de nuevo un mecanismo que intenta evitar lo inaceptable, son pactos personales y propios. 

Depresión: Suele aparecer con sentimientos de culpa, con síntomas de ansiedad, pensamientos negativos; aparece cuando todos los pasos anteriores se agotan y fracasan de alejarnos de la realidad. Es más bien el resultado de la conciencia de lo ya perdido. En esta etapa es donde más se “atascan” las personas.

Ira: Al enfrentarse a la realidad, se intenta rebelar contra ella. Sus cuestionamientos y sentimientos cambian; se expresa un enojo que inunda todo su alrededor y se da cuenta que tiene que expresar su rabia para librarse de ella. 

Aceptación: Llegar a esta fase requiere acompañamiento y tiempos adecuados para superar las fases anteriores. Se han resuelto asuntos incompletos, no importa el tiempo que se tarda en llegar, pero casi siempre se llega muy débil y cansado. Se hace un balance de vida, el cual es una experiencia personal y privada. Al fin se logra una aceptación interior que nos lleva a alcanzar la paz. 

El duelo por muerte de un ser querido es una situación no deseada, que genera en la persona una importante crisis vital y que como en todas ellas, puede concluir ya sea con superación y crecimiento personal, o por el contario debilitar o predisponer a todo tipo de crisis y trastornos.  El duelo en niños es un proceso similar al de los adultos, sobre todo cuando el niño ya es capaz de entender la irreversibilidad de la muerte, ellos presentan fases de protesta, desesperación y ruptura del vínculo. La duración puede variar y depende directamente del apoyo que recibe.

No hay que olvidar que el duelo es una crisis vital con características específicas, así que deberá ser evaluado individualmente con cuidado, llevando seguimiento y vigilancia si existieran factores de riesgo

Colaborador: Dr. Rodrigo Hervert Rivera

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