Importancia de los rituales funerarios a nivel emocional

 

Hablar de pérdidas en esta época es muy común. Viene nuestro día de muertos, y como sociedad mexicana, somos reconocidos mundialmente por la manera en la que se nos enseña a hacer rituales sobre la muerte, la construcción de altares, recordar a nuestros seres queridos y darnos tiempo para celebrar a los que ya se fueron. 

La celebración del día de muertos en México es, sin lugar a duda, única y llamativa, aunque en algunos casos asusta. Recuerdo estar en una conferencia, impartida por un psicólogo investigador de origen Español, que vino a México a estudiar cómo se percibía la muerte y qué pasa con nosotros los mexicanos cuando celebramos a los difuntos. Muchos de los participantes de diferentes orígenes se maravillaban, e incluso lo consideraban una locura; en mi caso, que crecí haciendo altares de muerto a veces por obligación escolar, ver la sorpresa y admiración que les causaba me sacó de balance y me hizo cuestionarme: ¿Qué pasa con nosotros y nuestros rituales?

Comenzaré por explicar que, un ritual, es una ceremonia que se repite de forma invariable de acuerdo con algo que ya se ha establecido, los rituales son ceremonias, ritos y símbolos. Son nuestra cultura y nuestras creencias, son sin lugar a duda: identidad. Y, entonces ¿qué pasa con los altares de muertos?, ¿qué hay con los funerales, las misas y demás rituales que realizamos cuando vivimos la pérdida de un ser querido?

Son nuestra manera de decir adiós a quien nos importa. Son la forma de empezar el camino, de despedirnos y agradecer que tuvimos a esa persona especial que ahora nos deja un enorme vacío, logrando que en varias ocasiones nos estemos cuestionando ¿qué voy a hacer ahora? Y averiguarlo solos. 

Estos espacios, como los funerales, los altares de muertos y demás rituales que realizamos alrededor de la muerte nos da la posibilidad de compartir nuestros sentimientos, de vivir el duelo y sentirnos acompañados por nuestros seres queridos. De igual manera, estas costumbres nos ayudan a valorar lo que fue, y lo que es la vida, tanto de quien se va como la nuestra. 

Todas estas celebraciones y tradiciones son un espacio del recuerdo: “mi abuelo me regalaba globos”, “mi abuela amaba ir a Guadalajara”, “¿te acuerdas cuando nos hicieron un pastel delicioso?”, “hicimos tal o equis cosa”, por eso es importante darle estos momentos a nuestras despedidas y saber que ese hueco, que muchas veces queda posterior a una pérdida, es sin lugar a dudas, un periodo que se queda con lo eterno que es el amor que dicha persona nos dejó. 

Fritz Perls decía: “miedo a la muerte es miedo a la vida”. No hay mejor manera de honrar la vida de alguien que amamos más que agradeciendo a quienes acompañan nuestros pasos y se despiden antes de nosotros. Sigamos dedicando estos momentos para recordar el amor del que fuimos parte y que nos hace afortunados. 

Lic. Luz Maria Gómez Valdés
Maestria en Psicoterapia Gestalt
Especialidad en Danzaterapia y en Biodescodificación
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