Los cambios generacionales de la navidad (Baby Boomers a Centennials)

 

Tal parece que nuestro pavo de navidad nunca antes se había topado con la difícil labor de ser compartido por cinco generaciones en la misma mesa. Es por esto que si queremos salvar la navidad, tenemos que saber las diferentes formas en las que cada miembro familiar percibe la realidad. ¿Qué les parece si aprovechamos esta noche buena para poder establecer un entorno cálido que nos permita empatizar y entender de manera genuina?

La mejor manera de poder establecer vínculos genuinos es adoptar una posición flexible que nos permita percibir las cosas con una mayor apertura y cobertura, y no me refiero al internet, me refiero a la apertura de la escucha y la cobertura de nuestro pensamiento. Ahora si yo les preguntara de que generación fueron las personas que mencionaron: “La juventud de hoy ama el lujo, no respeta a sus mayores”, “todos los jóvenes son salvajes… Cuando yo era joven, nos enseñaban a ser discretos y respetar a los mayores”, “Nuestra juventud tiene atroces costumbres en lo que respecta a sus ropas y a su pelo” ¿Cuáles me dirían? ¿Tatarabuelos, abuelos o papas? Pues… ¡Feliz Navidad! Esto lo mencionaron Sócrates y Platón antes de Cristo, por ende cada generación puede afirmar de la misma manera. 

Pero entonces, ¿Cómo distinguir  las características de las generaciones: Baby boomers (1945-1964), Generación X (1965-1981), Generación Y ó Millennials (1982-1994) y Generación Z ó Centennials (1995- al presente) y no confundirlo con los procesos naturales (hormonales y cerebrales) de la juventud? Pues bueno desde aquí podríamos empezar a ver de manera diferente a nuestro primo puberto en la cena de navidad, ya que estas terminologías fueron impuestas por el marketing para poder sintetizar y facilitar el proceso de consumismo, algo así como si fuéramos un código de barras. 

Yo propongo estudiar por épocas y no por etiquetas para un mejor entendimiento de los cambios generacionales, que en está navidad sería el modernismo, el cual le acreditan como características principales el hedonismo, el camino hacia la perfección y el creciente miedo por aferrarse emocionalmente a algo o alguien, dando como resultado la validación de cualquier cambio donde todo es desechable y fácil de suplir. Estamos viviendo en la era del “todo”, donde todo se vale, todo se puede decir, todo se puede enseñar.

Los bebés de está navidad tendrán que verse bien con sus orejitas de Rodolfo el reno para mamá, papá y los miles de millones de cibernautas, ya que nunca antes los seres humanos se habían expuesto ante la mirada del ojo público en edades tan tempranas, sin mencionar la falta de consentimiento del mismo, tal parece que entre más views, likes y comments más “amor” recibe el infante. En tanto a nuestros sobrinos, no sólo van a tener que competir contra sus compañeros, también lo van a tener que hacer contra personas de distintos continentes, robots, aplicaciones, etc. En fin… estas y muchas cosas más, es lo que se ha escrito acerca del modernismo, pero ya viene la navidad y esto está sonando un poco grinch, ¿no lo creen?

Vamos gente ¡somos mucho más! Percibámonos por el efecto de las condiciones socio-históricas y no por el año en que nacimos. Cuando sabemos que somos la causa de algo grande nuestra autenticidad  y entendimiento hacia nuestros sobrinos, nietos e hijos crece. Por lo tanto es una excelente oportunidad de escuchar por medio de nuestros abuelos los horizontes de nuestro linaje, que te aseguro que ese obsequio se nos va a devolver de la misma manera, ya que al conocer nuestra historia familiar tenemos más control y conciencia de nuestro presente, tal y como lo dice el gran psicoanalista francés Jean-Max Gaudillière: “Si quieres sanar, conoce de donde vienes”. 

Por ende el mejor regalo que pudieras dar como papá, tía, abuelo o hijo, es un genuino momento donde se intercambien afectos en vez de regalos, porque esos hasta un robot los puede dar, pero momentos… de esos donde se invita a poner la sobremesa, no los tiene ni Obama. 

Recuerda por último que lo material con el tiempo  se tira, se rompe, se pierde, se deteriora, se oxida pero una bonita navidad, siempre será una bonita navidad, y eso ningún algoritmo lo puede imitar.

Colaboradora: Lic. Gemma Loredo Ferrari

Maestría en Terapia Cognitiva conductual

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