Real de Catorce, un Pueblo Mágico suspendido en el tiempo

 

En medio de la Sierra de Catorce, en San Luis Potosí, existe un pequeño pueblo mágico llamado Real de Catorce. Desde hace tiempo, este lugar atrae a viajeros de todas partes del país, e incluso viajeros internacionales, regalándoles increíbles paisajes, la cultura huichol presente en su gente, sus artesanías y su historia. Sin lugar a dudas es uno de los principales destinos en nuestro Estado que no puedes perderte. 

 

Real de Catorce tiene una única entrada para aquellos que viajan en carro. El túnel Ogarrio es el acceso a este pueblo mágico. Es uno de los túneles más largos de México, con un recorrido de 2.3 kilómetros. Inaugurado en 1901, este túnel tenía instalado un tranvía tirado por mulas, el cual solía transportar minerales y a los pasajeros de Catorce. El túnel tiene en su interior una pequeña capilla de la época, dedicada a la Virgen Dolorosa.  Este túnel es de un solo sentido, por lo que se encuentran vigilantes de ambos lados del túnel que regulan el acceso.

 

Visitar Real de Catorce es hacer un viaje en el tiempo y transportarte a uno de los pueblos que aún mantiene su esencia. Este lugar solía ser un pueblo dedicado a la minería, por lo que uno de sus principales atractivos son las famosas Willys; camionetas 4x4 que te llevan a descubrir esta antigua mina escondida en Real de Catorce. Este paseo inicia en el centro del pueblo, pasa por las minas, te lleva a conocer la planta del peyote, famosa del lugar y termina en Estación Catorce. Esta atracción te permite viajar dentro de las Willys, y para aquellos que buscan un poco más de aventura pueden viajar en la parte de arriba de las camionetas. 

 

El templo de la Purísima Concepción, es sin duda uno de los mayores atractivos de Real de Catorce, alberga una figura de San Francisco de Asís, mejor conocido como “Panchito” por los locales. Leyendas cuentan que San Francisco de Asís se ha aparecido en más de una ocasión en Real de Catorce y en las minas del lugar, cumpliendo milagros o advirtiéndole peligros a los mineros. Es por esta razón que la fé del personaje atrae a personas de todas partes. 

 

Otra atracción dentro del pueblo mágico es el famoso palenque de gallos, el cuál fue construido al estilo de un anfiteatro romano, y que en la antigüedad la gente de Catorce se reunía a presenciar las peleas de gallos. Hoy en día es cede de muchos eventos artísticos y musicales, gracias a la increíble acústica del lugar. 

 

Caminando por Real de Catorce, uno puede encontrarse también con una Iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe, es un atractivo interesante, ya que se encuentra rodeada del cementerio del pueblo. Dentro de la iglesia se encuentran también algunas tumbas, se dice que son de personajes importantes en la historia de Real de Catorce. 

 

Podemos encontrar también como otra de sus grandes atracciones, un viaje a caballo que nos permite adentrarnos en la cultura huichol, un fabuloso paseo que termina en Wirikuta, considerado uno de los lugares más sagrados de esta cultura. Se encuentra en el Cerro del Quemado, y es desde 1998 parte de la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales de la UNESCO. En este lugar nos encontramos con círculos formados por piedras, los cuales forman parte de rituales importantes para esta cultura. Es toda una experiencia visitar este lugar y poder vivir todas sus tradiciones.

 

Caminando por la calle principal uno se encuentra con deliciosa comida, artesanías huicholes y todo tipo de antojitos, que sin duda complementan la visita al pueblo mágico. La Calle Lanzagorta se cruza una infinidad de veces cuando se visita Real de Catorce, pero sin duda cada vez que uno pasa se encuentra con cosas nuevas y nos quedamos cada vez más asombrados con la belleza del lugar. Y como en la mayoría de los lugares de nuestro país, Real de Catorce tiene al Jardín Hidalgo como el corazón del pueblo, rodeado de restaurantes y locales que sin duda lo hacen un muy buen lugar para descansar y observar este pequeño pueblo lleno de vida. 

 

Al visitar Real de Catorce, es importante para los viajeros prepararse con ropa cómoda, que te permitan vivir estas experiencias con mayor comodidad. 

 

Las calles y  casas empedradas de Real de Catorce nos dejan sin duda llenos de aprendizaje y amor por nuestro Estado, nos permite apreciar las maravillas que tenemos tan cerca de nosotros y vivir de cerca experiencias únicas. Poder presenciar este lugar en donde se conserva tanta historia y poder formar parte de la misma, es una experiencia que se tiene que vivir por lo menos una vez en la vida, pero que nos deja con una promesa de volver a este lugar mágico.