Eros y Philia (ni una y otra, las dos que terminan por ser 3)

 

No Por el nacimiento de Afrodita hubo entre los dioses un gran festín, en el cual Zeus decidió invitar a todos excepto a una diosa, la diosa de la carencia, pobre en todos los sentidos; mal oliente, sin calzado, fea, sucia. Después de la comida, la diosa Penia se puso en la puerta para mendigar ciertos desperdicios, en este momento entre los invitados se encontraba Poros, el dios de la abundancia, que embriagado con el néctar salió hacia el jardín de Zeus, donde el sueño no tardo en cerrar sus ojos, entonces Penia al verlo se queda eclipsada, por lo que se propuso acostarse con él, y se hizo madre de eros.

 

Escribir de eros (amor) sin antes presentar a los griegos, es como probar un whisky sin hielos, siempre va a ser más enriquecedor hablar del amor a través de la dialéctica, y esto se puede ver ejemplificado en la pequeña narración que le cuenta Diotima a Sócrates. 

 

Pienso que el amor es sofista, por lo tanto no es ni rico ni pobre, es carente como su madre y es rico como su padre, la extrema abundancia nos vuelve inmóviles y omnipotentes perdiendo todo sentido humano, es gracias a la carencia  lo que nos permite estar en constante movilización, pero sobre todo y más importante aún lo que despierta el deseo. El deseo que origina el surgimiento del amor en pareja, independientemente del concepto individual que le otorga cada autor, uno tiene que ofrecer a su amado inicialmente la pieza faltante que lo invite a querer buscarlo, tiene que ser lo suficientemente puro y genuino para que cuando pase el tiempo ninguno de los amantes se destruya uno con otro, fungiendo más como una relación que cuando dejo de verse bello o meramente dador se desechó como la rosa. De este amor del que te hablo, va más allá de la ausencia, es el que se trasforma a través de los años. Aristóteles lo llamo “Philia”, (placer en la amistad) y Comte describe como absurdo una pasión eterna en la pareja, y si la hubiese entonces sería cuestión patológica, pero yo quisiera agregar y desmentir la parte donde menciona que la pasión se pierde y que sólo depende del duelo o la ausencia para poder generarlo, ya que viven comen y respiran juntos. Sin embargo no olvidemos que el ser humano es inagotable, ¿Quién conoce su inconsciente por completo? (al menos ninguno lo ha afirmado). Tampoco es lo mismo falta que ausencia, puede existir la falta incluso en la presencia, aunque comamos respiremos y durmamos en pareja. Entonces ¿de cuál falta estamos hablando si se está con nosotros?  De la validación, reafirmación y elaboración. 

Lo que cambiaría con los años,  como lo menciona Espinoza sería la potencia, (que a mi punto de vista jamás es estática) y agregaría los escenarios nuevos donde se pudiera suscitar, como lo sería un ambiente sostenedor, y no solamente escenarios impredecibles, ya que permite una regulación emocional posiblemente nunca antes vivida, y no por esto menos valiente, atractivo o gratificante, porque después de todo, ¿No es lo que se busca?.. Si pasión es el deseo por la falta, y la falta nunca llega a completarse, entonces la pasión perpetua quizás si exista. En tanto a las patologías la definición de lo que es amor y la pasión, no debería excluir a ningún tipo de sector, y menos si es gran parte de la población, porque en estas cosas del amor y pasión nadie escapa. Yo le preguntaría a Comte ¿si solamente por el hecho en que una persona con trastorno de personalidad refiera que siga sintiendo pasión por su pareja a pesar de ser ancianos, no deberíamos de creerle por cargar un diagnostico? yo no lo creo, porque al mundo no le terminan de fascinar todas las narraciones, películas y libros emotivos  que han escrito.

 

Quizás la belleza del amor y el secreto de la pasión PERPETUA no solamente este en ambos amantes, sino también en la dinámica que surge en ellos por encima de todas las millones de posibilidades, la suya es única, y cuando se es capaz de entenderlo como par, uno barre las hojas del otro en otoño, lo cobija en el invierno y se reencuentra en la primavera, porque sabe el amante que sin ella el también muere. 

 

Entonces si dejamos de ser querido lector, no habrá mandatos, a pesar de la lucha constante del hombre por asegurar el amor de su amado mediante juramentos, promesas o anillos… y todo esto para evitar sucumbir ante la pérdida, el amor por excelencia no se le pone precio ni fecha, ya que estamos hablando de sentimientos, por lo tanto un amor que perdura si es jubiló, si es placentero pero también es celoso… para cuidar mejor, derrama lagrimas para reflexionar, renuncia para quedarse, sacrifica para recibir, duele para curar, pierde para luchar, y se equivoca para reparar.

Irónicamente a pesar de saber todo esto que nos han advertido sobre el amor y  leer todas sus guerras, no se le es impedimento para el hombre y la mujer seguir viviendo por él, como bien cuentan por ahí  ”El amor tiene razones que ni la razón conoce”. 

 

Al ya casi finalizar el texto, me siento con el deber de no huir ante el cuestionamiento sobre que es el amor para mí. La definición que le adjudico hasta el momento va tomando forma gracias a las narraciones de mis pacientes, de lo que he visto y sobre todo presenciado. El amor de pareja pudiera ser el veneno para algunos y la medicina para otros. Dicho esto ninguno deja de serlo, la clave está en saber cual nos tomamos, y que difícil decisión si ambos vienen en misma presentación, quisiera pensar que la mejor elección sería aquel que no incapacitara, que al final de beber todo ese vaivén de emociones llamado amor, las últimas gotas saben más a creación que a rendición.

 

Colaboradora: Lic. Gemma Loredo Ferrari

Maestría en Terapia Cognitiva conductual

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