CANTAR Un ejercicio de salud y felicidad para todos

 

¿Por qué tantos gritos en el baño?- preguntan mis padres cada vez que me doy un baño y uso a la regadera como micrófono y a las baldosas como pista de baile, pues es inevitable pensar que en el baño todo se escucha mejor, ¿quién negará que ese momento glorioso a solas se presta para imaginar que somos estrellas del rock and roll en un concierto lleno de multitudes?

 

Pensemos ahora en lo que podemos hacer cuando estamos solos en casa, o cuando estás conduciendo y ponen tu canción favorita en la radio; al menos yo le subo el volumen, así como cierro las ventanas y me pongo a cantar como loco mientras bailo, pues la música tiene esa llamada chispa que enciende una dinamita de placer en el cuerpo, que a pesar de que para algunos (tal es mi caso) se les tuerce la lengua y en vez de notas perfectas sacan a la granja de la garganta, nada evitará que tengamos momentos de gritos, cantos, alegría y satisfacción con la música. 

 

Nadie se salva de cantar ni de imitar a nuestros artistas. Quizá algunos no seamos los cantantes más dotados con las técnicas adecuadas o no nos agrade el tono de nuestra voz, no hay razón de avergonzarnos o sentirnos mal, ya que para eso existe la música. No sólo es una oportunidad de diversión y satisfacción, cantar también tiene grandes beneficios en la salud, porque es un ejercicio que te relaja, te libera y te crea felicidad. 

 

A continuación te muestro algunas razones de por qué sí deberías cantar como loco cada día de tu vida, así como el tener tu música favorita a la mano;

 

Tal como un deporte, cantar es un ejercicio que nos beneficia en la oxigenación, así como en el flujo sanguíneo. En esto se involucra también la capacidad de mejorar el sistema respiratorio, ya que libera la tensión en el diafragma haciendo nuestra respiración más profunda y natural. Cuando hay tensión en el diafragma, nuestro cuerpo se convierte en una máquina de estrés. Según Loretta G. Beuning, escritora del libro de Hábitos de un cerebro feliz, “Las respiraciones más profundas se sienten bien, pero las naturales se sienten mejor que las forzadas. Eso que hace el canto”.

 

El ritmo cardiaco se estabiliza al momento de tener un mejor control de nuestra respiración, y esto porque cantar no nada más involucra el ritmo y el tono de la voz, también de nuestra respiración; es una respiración guiada donde equilibramos las frases entre letras y oxígeno. Al final, este proceso le envía señales favorables al cerebro que le demuestran bienestar y relajación inmediata. 

 

Tiene efectos psicológicos como la disminución del estrés, la ansiedad, o la depresión. Es tan eficiente como cualquier otro tipo de método terapéutico. Nos hace sentirnos menos solos en momentos difíciles,  nos provee un mejor procesamiento de emociones. 

También llegando a los niveles neurológicos, entrena a la memoria, con el hecho de tener que recordar textos y ritmos. 

 

Del mismo modo, refuerza las defensas de nuestro cuerpo, fortaleciendo el sistema inmune. Según los científicos de la Universidad de Frankfurt, cantar durante una hora provee altos niveles de inmunoglobina 

A, proteína que funciona como anticuerpo. 

 

En aspectos sociales, derriba el miedo escénico y mejora nuestra seguridad y autoestima. Como también es una actividad de escuchar, recrear e imitar sonido, vigoriza la actitud, la empatía y las habilidades de comunicación.

 

Cantar es un distractor de todo tipo de estrés que se puede generar, ya sea del trabajo o de las responsabilidades de la vida diaria. Es en sí, un antidepresivo natural que genera las llamadas “hormonas de la felicidad”, volumen de oxitocina cuyo efecto incrementan la sensación de confianza, estabilidad y amor, emociones similares a cuando abrazas a alguien. Incluso con el simple hecho de pensar la canción o la letra antes de ponerla, libera serotonina, otro químico natural que eleva nuestro bienestar físico. A esto agreguémosle otro relajante como la dopamina, por ello se recomienda escuchar música y cantar mientras manejas, ya que nos balancea mentalmente y nos distrae de posibles emociones negativas, como la ira. 

 

Por esta y más razones, jamás dejes de cantar. No importa lo que los demás piensen el cómo cantas, recuerda que esta actividad te lo agradecerá completamente tu cuerpo. No dudes en dar el concierto de tu vida, en tu casa, en el baño, en el carro, en la escuela, en el trabajo, en cualquier lugar. Te aseguro que será una de tus mayores razones de tu felicidad.  

 

Elliott Ruiz Corpus

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