Trastorno de pánico

El trastorno de pánico,también conocido como trastorno de angustia, se caracteriza por la aparición de crisis de angustia repetitivas y la preocupación constante por la posibilidad de que se puedan dar nuevos ataques, así como sus consecuencias. Una crisis de angustiase puede definir como la aparición aislada de miedo o un malestar intenso que inicia de forma brusca y repentina, alcanzando su máxima expresión alrededor de los primeros diez minutos.

 

Algunos de los síntomas que las acompañan son: 

 

  1. Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca
  2. Sudoración
  3. Temblores y sacudidas
  4. Sensación de falta de aire
  5. Opresión o malestar torácico
  6. Náuseas y molestias abdominales
  7. Despersonalización
  8. Miedo a perder el control o volverse loco
  9. Miedo a morir
  10. Parestesias (adormecimiento)
  11. Escalofríos
  12. Cambios en presión arterial

 

Las crisis de angustia son frecuentes afectando hasta 11% de la población, en muchos casos puede darse una aparición única y en menor porcentaje (2-3%) y puede desarrollar un trastorno de pánico.

La edad de inicio del trastorno de pánico es predominantemente al final de la adolescencia e inicio de la edad adulta y afecta a las mujeres dos veces más que a los varones. En un porcentaje muy elevado los pacientes se enfocan en los síntomas clínicos, acudiendo a médicos generales o especialistas y a servicios de urgencias antes de que se establezca un diagnóstico y tratamiento correctos.  Dentro de las causas es importante el factor genético, ya que los pacientes de primer grado de las personas con este trastorno, tienen hasta 8 veces más la posibilidad de presentarlo.

El diagnóstico es clínico y se basa principalmente en la identificación de ansiedad excesiva sin razón aparente que la desencadene, con un mínimo de cuatro ataques en cuatro semanas, o uno o más, seguidos de un mes de intenso temor anticipatorio. Para llevar a cabo dicho diagnóstico debemos descartar alteraciones endocrinas (como problemas de tiroides), cardiovasculares, gastrointestinales o metabólicas, además de abstinencia por sustancias y trastorno depresivos. 

Para llevar a cabo un adecuado tratamiento es necesario la combinación de farmacoterapia y psicoterapia, el inicio de tratamiento de forma temprana podrá prevenir que el individuo desarrolle depresión, abuso de alcohol u otras sustancias y problemas físicos como hipertensión arterial o ulceras pépticas.

 

Colaboración: Dr. Rodrigo Hervert 

Correo: rodrigo_hr@hotmail.com

 

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