Sororidad

Vi una plática en TEDx que da Marlene Molero (abogada), donde habla sobre las ideas que hay entre mujeres, habla de la historia de la rivalidad entre mujeres, mujeres que han enseñado a luchar las unas contra las otras, mujeres que son rivales, mujeres que está buscando como competir con otras mujeres por la atención de un hombre, mujeres que se critican y, por otro lado, plantea el y ¿por qué no dejar esto de lado y hacer sororidad?. Pero, ¿qué es esta palabra que suena tan linda? En ingles le llaman´sisterhood´, y no es otra cosa que hacer una hermandad entre las mujeres, mujeres que se apoyan, mujeres que se empujan a crecer, mujeres que buscan igualdad, mujeres que son solidarias y respetuosas.

Y me vienen a la mente varias películas de las cuales me gustaría hablar, la primera y que quizás por mi gusto por la docencia es la que más me llega es “La sonrisa de Mona Lisa”, película que narra la vida de una maestra en 1953 y como dice su reseña “Una profesora de arte reta a sus alumnas a reexaminar los papeles tradicionales de las mujeres” y que lindo es ver mujeres cuestionándose, mujeres dudando de lo que se les ha enseñado que debe ser la vida, mujeres que se plantean que su vida no se debe tratar de casarse, que ojo, no es un mal camino, más bien es uno de los muchos caminos que tenemos derecho a elegir.

La otra, que además es un libro es “Historias cruzadas”, yo amo esta película del 2011, que muestra sororidad entre mujeres de distintos estratos sociales, de distintas razas, mujeres que levantan la voz y a través de alguien que decide apoyarlas (otra mujer) dan a conocer su realidad, mujeres que aún en situaciones complejas viven las cosas con simpatía y sabiendo que se tienen las unas a las otras para apoyarse, para acompañarse.

Mujeres que hacemos eco, mujeres que pueden confiar las unas en las otras. Soltemos la idea de Schopenhauer de que “el peor enemigo de una mujer es otra mujer”, no se trata de estar de acuerdo, no se trata de ser mejores amigas, no se trata de nada más que apoyarnos,  respetarnos y cuidarnos las unas a las otras en un mundo donde en ocasiones aún no estamos seguras, o donde aún se habla de profesiones para mujeres y para hombres, mujeres que aún necesitamos reconocernos como capaces. 

Mujeres que nos permitimos ser amables y que hacen cosas como; no juzgar como nos vemos, aprender a ver nuestra apariencia física como algo que no se juzga, como una posibilidad de expresión, no de agresión, mujeres que se pueden cuestionar la maternidad sin tener juicios de egoísmo, mujeres que pueden elegir seguir creciendo profesionalmente, mujeres que pueden ganar más que su esposo y aportar a su casa sin necesidad de ser una tonta por ganar más, mujeres que valoramos a los hombres y que crecemos con ellos, no contra ellos y menos contra otras mujeres, mujeres que respetan la elección de la vida sexual de otras mujeres sin menospreciarlas, sin juzgarlas, sin medir con reglas imaginarias impuestas por una sociedad que decidió como deberíamos vivir nuestra sexualidad, mujeres que cuando viven faltas de respeto están para las otras mujeres sin decir “ella se la busco”, mujeres que nos cuidamos, mujeres que no hablan mal de otras mujeres, mujeres que se permiten hablar de frente, mujeres fuertes, mujeres dulces, mujeres valientes, mujeres inteligentes, mujeres lindas, mujeres comprensivas, mujeres que son madres, mujeres que son ingenieras, mujeres en todas las versiones que nosotras nos permitimos ser.

Mujeres que conectan. 

Mujeres que cambian las reglas del juego.

Mujeres que se dan la mano. 

Mujeres Libres. 

Mujeres amigas. 

Y ahora solo queda invitarnos a cuestionarnos ¿cómo está nuestra sororidad? Si aún nos pueden los juicios, si aún nos ganan las ideas de “como debería de ser una mujer” en lugar de tomar la valentía para negarse a lastimar a las otras mujeres, aun cuando no estén, para respetarnos, para ver a otra mujer y ver toda la belleza que llevamos tanto por dentro como por fuera, mujeres que vemos a las mujeres y las usamos como ejemplo para crecer, mujeres que pueden hablar bien incluso de aquellas mujeres con las que sean distanciado, porque la grandeza de ser nosotras está justo en eso, en vernos con los ojos, la mente y el corazón abierto.

 

 

 

Colaboradora: Lic. Luz Maria Gómez Valdés

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